Performance desarrollada en los márgenes entre la cocina, la performance, la microbiología y un feminismo interseccional. Es un roce sensitivo a procesos degradantes mediante la comida, el arte y la tecnología. Es una invitación que, desde un espacio inmersivo, permite acercarse sensorialmente y metafóricamente al proceso de la fermentación de los alimentos, sus beneficios y todo lo que los microorganismos nos enseñan si somos capaces de escucharles.
Por medio de mecanismos de amplificación, traducción y su vinculación con protocolos de relación análogos y digitales, se busca explorar los umbrales imperceptibles como potencia vital, desde el estratégico campo del bioarte. Se busca propiciar una percepción crítica sobre ciertas divisiones de las categorías de: orgánico e inorgánico, vivo, no-vivo, natural-artificial, y su estatuto de verdad.